martes, 3 de agosto de 2010

talking wires



A veces, como en este caso, vuelvo a sitios que en una época frecuenté y que no visito desde hace años. Concretamente en este pueblo, Montuiri hicimos hace unos 10 años un proyecto mediante el cual un molino en bastante mal estado se rehabilitaría para convertirse en museo etnológico. Durante un periodo de tiempo, mientras redactamos el proyecto, acudía varias veces por semana a este pueblo así que tenía en la memoria un recuerdo bastante claro del mismo. La calle principal, la plaza del ayuntamiento, la iglesia, las calles empinadísimas y angostas que conducían al centro, etc.

Hacía años que no había vuelto pero se puede decir que (afortunadamente) no ha cambiado demasiado. Esta vez volví con un motivo concreto, tomar fotografías. Cuando hago fotos de lugares muy familiares, que conozco bien, se plantea el eterno reto de encontrar una visión diferente del lugar, un punto de vista original. Cuanto más familiar es el lugar, más difícil me resulta encontrar esa originalidad. Cuando voy a un sitio nuevo, como por ejemplo en estas recientes vacaciones en Roma me ocurre el caso completamente opuesto. Aún siendo lugares que las fotografías y la televisión nos han acercado y han hecho que casi nos resulten familiares es un caso muy distinto. La sensación de novedad es absoluta ya que no hay recuerdos ni sensaciones ligados a estos sitios, es decir te sientes libre para reinventarlos y reinterpretarlos a tu manera y según tu estado anímico del momento. Fotografiar espacios cercanos puede equivaler a retocar eternamente un cuadro que jamás puedes terminar mientras que llegar a un sitio nuevo podría ser como estrenar un lienzo, blanco e inmaculado. Ahí está la emoción de la primera pincelada o el placer de empezar a vislumbrar sobre la tela esa visión que sólo existe en tu cabeza.

Creo que uno de los mayores placeres que la fotografía me brinda es la posibilidad de volver a mirar mi ciudad, mi isla, incluso mi casa o el jardín de mis padres con una mirada nueva en cada fotografía.

sábado, 31 de julio de 2010

el instante decisivo

Hola a tod@s!
Antes que nada, bienvenidos y muchas gracias por pasar a echar una ojeada por aquí. La idea de este blog es que sirva de cuaderno de anotaciones sobre cuestiones relacionadas con la fotografía. Como ya os adelanté en flickr he elegido está fecha en la que se cumplen 6 años de la desaparición de Henri Cartier Bresson para iniciar este modesto blog.

Un abrazo!

Antolín




"Tienes que pensar, pensar todo el tiempo... menos en el momento de hacer la fotografía" Según Henri Cartier Bresson el instante de tomar una fotografía es un instante en el que uno debe olvidarse de todo, especialmente de uno mismo.

Esa premisa es básica en estos menesteres fotográficos, es absolutamente imprescindible olvidarte de ti mismo mientras estás acechando... Descartar de la mente pensamientos como: "Qué sucederá si esa persona me descubre fotografiándola?" Con el tiempo y la experiencia uno desarrolla su propia técnica de "caza", su propio mimetismo. Eso es sencillo de conseguir, aunque para mucha gente a quien le gustaría practicar fotografía de calle ése sea precisamente el mayor handicap. Otros esquivan este temor utilizando teleobjetivos para así poder "acercarse" al sujeto con total seguridad (impunidad) y sin peligro de ser descubiertos. Bueno, cada uno es libre de utilizar las herramientas de las que dispone para realizar sus capturas. En mi caso eso tiene tanto aliciente como ir de safari y derribar un animal salvaje a 500 mts de distancia, usando un rifle de precisión con mira telescópica para después hacerse la consabida foto con el animal una vez abatido, a ser posible rifle en mano y con la bota sobre la cabeza de la fiera. Un sistema limpio, preciso pero sobre todo seguro...

Recuerdo una entrevista a Sebastiao Salgado en la que describía el equipo que solía utilizar para trabajar, entre sus lentes había un teleobjetivo. Salgado decía que en su bolsa siempre llevaba ese objetivo aunque afirmaba: "Lo uso en contadísimas ocasiones, aunque cuando lo hago siento que no estoy concentrándome, no estoy dentro de la acción".

Cuando tomas una fotografía en la calle de una persona, una instatánea tomada sin su consentimiento estás apoderándote de una minúscula fracción de su vida, una pequeña pieza del puzzle de su propia historia así que ya que pertrechamos ese hurto hagámoslo al menos con honestidad, aunque eso pueda sonar a contradicción dicho así.

Volviendo al maestro de maestros y a su célebre teoría del intante decisivo, tan estudiada, tan discutida, tan admirada, todo se reduce a "alinear la cabeza, el ojo y el corazón" tan sencillo y a la vez tan, tan difícil. Asegura más de un fotógrafo de Magnum que aplicar este principio es la forma más segura e inequívoca de saber si uno ha conseguido el objetivo al hacer la foto.



El 3 de Agosto de 2004 fallecía a los 95 años Cartier Bresson, considerado por muchos el padre del fotoperiodismo y a día de hoy un poderoso referente entre los incansables buscadores del "instante decisivo"